Pero, por supuesto, lo que en realidad pasó es que has extraído toda la riqueza de una persona bajo amenaza de dejarla morir, has abusado de tu posición y te has renunciado por defecto a la más elemental conducta ética humana a no ser que se te pague por comportarte éticamente. Has actuado como todo un sociópata (es decir, un economista) (3/3)