Así, mientras él trata de salir a flote, consigues cerrar el trato. Todos felices, tú le lanzas el salvavidas y él a cambio te dará todas sus posesiones ni bien toque tierra.
Desde el punto de vista de los economistas, ha sucedido una transacción eficiente. Cada persona involucrada ha mejorado su situación. La persona que ha lanzado el salvavidas recibe su paga y la persona que recibe el salvavidas salva el pellejo, es decir, todos salen ganando (2/3)