Otro ejemplo: ves a un hombre ahogándose. Tu estás a punto de lanzarle el salvavidas, pero recuerdas las palabras de Mankiw "no hay nada vergonzoso en determinar lo que el libre mercado va a decidir"
Preguntas: ¿cuánto me pagarías por lanzarte este salvavidas?
Él contesta: Blup
"Lo siento, no me convence lo que dices" dices tú mientras amagas alejarte. Entonces el hombre alcanza a articular en medio de su desesperación "te pagaré lo que quieras, lanzame el maldito salvavidas" (1/3)
Pero, por supuesto, lo que en realidad pasó es que has extraído toda la riqueza de una persona bajo amenaza de dejarla morir, has abusado de tu posición y te has renunciado por defecto a la más elemental conducta ética humana a no ser que se te pague por comportarte éticamente. Has actuado como todo un sociópata (es decir, un economista) (3/3)
Así, mientras él trata de salir a flote, consigues cerrar el trato. Todos felices, tú le lanzas el salvavidas y él a cambio te dará todas sus posesiones ni bien toque tierra.
Desde el punto de vista de los economistas, ha sucedido una transacción eficiente. Cada persona involucrada ha mejorado su situación. La persona que ha lanzado el salvavidas recibe su paga y la persona que recibe el salvavidas salva el pellejo, es decir, todos salen ganando (2/3)